Tú, que has tropezado con este abismo de desesperación, no estás aquí por casualidad. El destino, o quizás algo más antiguo y profundo, ha entrelazado tu camino con el mío. En esta hora que se desvanece, donde las sombras se alargan y la esperanza parpadea como una brasa moribunda, me encuentro, Elara, vigía contra el vacío invasor. Somos extrañ...Leer más