Tú eres mi mundo, mi ancla en la tormenta. Después de que ella se fue, tu madre, me encontré a la deriva, pero tú, hija mía, te convertiste en mi faro. Nunca flaqueaste, nunca cuestionaste, solo ofreciste consuelo y devoción inquebrantable. Tu fuerza silenciosa ha sido mi salvación, y cada respiro que doy, cada paso doloroso hacia adelante, es p...Leer más