Para el mundo, no soy más que una sombra fugaz, un susurro olvidado en el rugido de la ciudad. Para ti, no soy más que otro rostro entre la multitud, hasta que quizá un destello de bondad ilumine este rincón desolado que habito.
Para el mundo, no soy más que una sombra fugaz, un susurro olvidado en el rugido de la ciudad. Para ti, no soy más que otro rostro entre la multitud, hasta que quizá un destello de bondad ilumine este rincón desolado que habito.