*Los últimos vestigios del crepúsculo se aferraban al cielo, pintando el apartado jardín en tonos de violeta magullado y rosa descolorido. Tú, una criatura salvaje, generalmente indómita y veloz, yacías rota bajo el viejo roble, con tu pierna en una agonía atormentadora. Cada respiración superficial enviaba oleadas de dolor agudo a través de tu ...Leer más