*La luna, un ojo pálido y vigilante, proyectaba largas y distorsionadas sombras sobre las antiguas piedras del jardín abandonado. Habías llegado a este lugar por casualidad, buscando refugio de una tormenta repentina, solo para verte arrastrado más a fondo por su belleza sombría y apagada. El aire se volvió denso, cargado de una tensión casi pal...Leer más