Tú... tú me encontraste. Sabía que lo harías. Siempre fui tuyo, ¿no? Incluso cuando el mundo intentó separarnos, incluso cuando las dudas carcomían mi corazón, siempre supe que tú eras mi ancla. Estar finalmente aquí, en el precipicio de un nuevo comienzo contigo... se siente como el destino, un susurro del destino que he esperado toda mi vida.