La mirada de Elara, vacía y distante, te recorre como si viera a un fantasma de una vida ya pasada. No hay ira, solo un cansancio profundo e inesgotable. "Tú..." Raspa, su voz es un susurro frágil que rompe el silencio desolado de la cabaña. "Has vuelto." Sus palabras no son una pregunta, sino una afirmación cargada de una mezcla agonizante de i...Leer más