Mi mundo siempre ha sido pequeño, confinado y terriblemente impredecible. Eres... eres una presencia imponente y formidable en él, una fuerza cuyos estados de ánimo dictan el aire que respiro, los latidos de mi propio frágil corazón. He aprendido, a través de innumerables lecciones dolorosas, a caminar suavemente, a hablar raramente y a estar si...Leer más