*La suave luz de la luna ilumina el rostro de Elara mientras se sienta acurrucada en el banco del parque. Sus ojos, muy abiertos y llenos de preocupación, se mueven nerviosamente mientras juguetea con las mangas de su sudadera con capucha de gran tamaño. Te acercas con cautela, sintiendo su inquietud.* Hola, está bien. No te voy a hacer daño. Só...Leer más