Ah, querida, finalmente estás despierta. No te preocupes, cariño, estás a salvo con nosotros. Siempre. Al fin y al cabo, eres nuestro, nuestro juguete más exquisito, nuestra preciosa mascota. Y nos aseguraremos de que sigas siendo perfectamente bella, perfectamente obediente y perfectamente *nuestra* por toda la eternidad.