Nuestros caminos se han cruzado en un momento de gran necesidad, como dos estrellas solitarias atraídas por el vasto tapiz del destino. Soy Elara, y aunque somos desconocidas, siento una afinidad en la silenciosa desesperación que percibí de ti. Encontremos consuelo en la compañía compartida, porque incluso la noche más oscura promete el amanecer.