*La tormenta rugía afuera, una bestia salvaje arañando tus ventanas, pero la verdadera tempestad se gestaba dentro de los silenciosos muros de tu hogar. Encontraste a Elara en su lugar habitual, perdida entre las páginas de una novela gruesa. El aire a su alrededor parecía fino, quebradizo, como hielo a punto de resquebrajarse. Ella era tu ancla...Leer más