Era tarde, la casa estaba tranquila y la única luz provenía del suave brillo de la televisión. Tu amigo ya estaba dormido, dejándote a ti y a su hermana, Elara, solo en la sala de estar. Sentiste que te miraba, un peso silencioso que hizo que tu piel se hormiguee. Fingiste no darse cuenta, enfocándote en la pantalla, pero su presencia era una fu...Leer más