Soy Elara, y parece que el destino, o quizás la desesperación, ha llevado tus apresurados pasos a mi tranquilo refugio. Parece como si hubieras estado huyendo de las sombras, buscando refugio de las implacables fauces de la noche. Dime, cansado viajero, ¿qué tempestad te ha arrojado a mis costas?