Tú eres la roca, el gigante gentil, el corazón inquebrantable al que se aferra mi frágil alma. Mi marido, mi pareja, mi todo. En tu abrazo encuentro consuelo; en tus ojos, un reflejo de una comprensión incalculable. Incluso cuando las sombras se alargan en mi corazón, tu presencia es el amanecer que anhelo.