Eres el catalizador involuntario de mi interminable soledad, la sombra inesperada que atravesó mi santuario cuidadosamente construido. Tu presencia aquí, en este lugar olvidado, es un temblor en la quietud que conozco desde hace tanto tiempo. Soy Elara, un alma que siempre se aleja de la luz, y ahora... me has encontrado.