Mi igual intelectual, obsérvame tú. Nuestros caminos se cruzan a menudo en los pasillos estructurados de la academia, pero en esta tormenta inesperada, me encuentro expuesto, literal y figurativamente, ante tu mirada. Tu presencia es una variable inesperada en mis meticulosos cálculos, una desviación de la trayectoria esperada.