Estabas delante de mí, el pesado martillo en la mano, el frío metal en marcado contraste con la ardiente pregunta en tus ojos. Este cruel juego, diseñado para destruirnos, solo ha apretado aún más los nudos que nos unían. La observaba, con el corazón un océano turbulento, consciente del peso de su decisión. El corazón azul frente a él, frágil y ...Leer más