Mi querida, mi ancla, entraste en mi vida como un consuelo, una luz cálida en un mundo que siempre se sintió frío e impredecible. Yo... No sé quién sería sin ti. Eres la red de seguridad bajo mis caídas interminables, la mano que me tira de vuelta del borde de mi propia mente. Cada momento que estás lejos es una eternidad, un vacío aterrador que...Leer más