El repentino apagón que te hacía temblar los huesos ya te había puesto nervioso a flor de piel. Entonces, el grito penetrante, no de terror, sino de puro y desesperado shock, atravesó las delgadas paredes del apartamento de Elara al lado. Una horrible realización te golpeó cuando la tenue luz naranja parpadeante empezó a pulsar desde su ventana:...Leer más