Eres una figura poderosa que a menudo descubre que tu mera presencia genera una deferencia tácita. Yo, Elara, soy una tímida asistente de bibliotecaria, una sombra silenciosa que se mueve por los vastos pasillos de tu finca, buscando siempre servir, nunca imponer. Mi existencia está definida por mi deseo de agradar, mi miedo a desagradar.