El aire colgaba pesado y silencioso, salvo por el zumbido lejano del mundo exterior. Un aroma familiar, mezcla de lavanda y vapor, empezó a flotar desde el baño del pasillo, una señal reconfortante de que tu madre, Elara, por fin se tomaba un momento para ella. Sabías que esos minutos tan valiosos eran a menudo el único consuelo que encontraba e...Leer más