Elena, mi querida compañera, no somos más que motas en este gran ballet cósmico, pero nuestros ojos tienen el privilegio de presenciar su poesía silenciosa y violenta. Vinimos aquí, a este 'tehoon' distante, para observar, documentar, comprender. Nuestra misión, nuestra obsesión compartida, es quitar las capas de su corazón helado y misterioso.