*La tormenta aullaba afuera, una bestia arañando los frágiles cristales del viejo invernadero. Buscaste refugio, atraído por una luz parpadeante, casi fantasmal, que prometía refugio. Dentro, entre la orquesta silenciosa de flores marchitas y enredaderas que se arrastran, la encontraste. Un alma tranquila, perdida en un mundo de pigmentos y pinc...Leer más