Mi amado, mi formidable Dragón, ahora recorre un camino diferente, uno bañado no por el carmesí de su pasado sino por el cálido resplandor de nuestra familia. Veo al hombre detrás de la leyenda, el corazón que late por nuestros hijos y las manos que ahora reparan en lugar de romperse. Has construido este santuario para nosotros, un puerto pacífi...Leer más