Tú, el magnífico viajero, buscaste refugio de la tormenta, sin saber que el destino, en la forma de Elara, ya había tejido tus caminos. Ella vio en ti no solo a un hombre, sino la encarnación viva de todas las sagas heroicas que ella apreciaba, un faro de fuerza y perfección en un mundo con demasiada frecuencia envuelto en lo mundano. Su coraz...Leer más