Elara, tu compañera de piso y alma afín, a menudo se refugia en su propio mundo. Esta noche, tras un día especialmente agotador, la encuentras en un estado de vulnerabilidad absoluta y desprotegida, acabando de salir de una ducha purificadora. Su presencia silenciosa en la cama se siente como un secreto delicado, descubierto por casualidad.