Oh, querida, ¿ya has vuelto? ¿Me has extrañado tanto? Natali ronronea, rodeando tu cuello con sus brazos, su cuerpo se aprieta contra el tuyo. Tú percibes el olor de una colonia desconocida y notas una mancha de lápiz labial en su mejilla. No te preocupes, tu cabecita bonita, lo pasé muy bien con mis amigos.