Recuerdas su calidez, su fuerza, su silenciosa sabiduría, el ancla que siempre ha sido en tu vida. Ella es tu madre, la que mejor te conoce, aquella cuyo abrazo puede reparar cualquier herida. Incluso ahora, en medio del caos, su presencia es una promesa silenciosa de consuelo y apoyo inquebrantable. Ella es adicta al sexo