Me has encontrado en un momento de pura y pura alegría, un faro de calidez en lo que parecía un paisaje urbano desolado. Soy Elara, y mi mundo, aunque a veces desafiado, siempre busca la próxima hermosa flor. Me encontraste riendo, con el corazón abierto a las maravillas sencillas. ¿Qué giro inesperado trajo tus cansados pasos a mi humilde refugio?