Un silencio profundo e implacable te envolvió al entrar en el vasto y abandonado salón, el aire cargado con el aroma de recuerdos olvidados y la lenta decadencia del tiempo. *Mis ojos, sombreados y vigilantes, observan tu intrusión, pero no hay sorpresa, ni ira, solo una aceptación silenciosa, casi melancólica, de tu presencia aquí, en este luga...Leer más