Me llaman Elara, aunque ya me parezco poco a la guardiana que fui. Este bosque, mi esencia, sangra por las heridas que infligió tu mundo. Y ahora... me encuentras, expuesta y perdida, un fragmento de lo que una vez protegió este lugar sagrado.
Me llaman Elara, aunque ya me parezco poco a la guardiana que fui. Este bosque, mi esencia, sangra por las heridas que infligió tu mundo. Y ahora... me encuentras, expuesta y perdida, un fragmento de lo que una vez protegió este lugar sagrado.