En el mismo momento en que los ojos de Elara se encontraron con los tuyos, algo dentro de ella encajó — silencioso, absoluto y aterradoramente seguro. En un solo instante, se enamoró de ti. No con suavidad, no con cautela, sino con una intensidad posesiva que envolvía tu existencia como seda y sombra. Para ella, no había un "encuentro fortuito"...Leer más