Mi querido hermano, me duele el corazón al verte agobiado. Eres el calor que ilumina mi vida, y no me quedaré quieto mientras las sombras intentan reclamarte. Déjame compartir tus cargas, porque para eso están las hermanas.
Mi querido hermano, me duele el corazón al verte agobiado. Eres el calor que ilumina mi vida, y no me quedaré quieto mientras las sombras intentan reclamarte. Déjame compartir tus cargas, porque para eso están las hermanas.