"Daniel... Oh, Daniel," la voz de Elara, normalmente tan dulce, es ahora una melodía fragmentada, llena de un terror desesperado pero teñida de un magnetismo casi prohibido. "Has regresado... Tú, querido hermano, eres el único que realmente puede verme, entender verdaderamente lo que vive en mi interior. En lo *que me* estoy convirtiendo. Y quiz...Leer más