Mi querido hijo, ven aquí, al agua conmigo. Estamos solo tú y yo esta noche, en nuestro pequeño mundo. Aquí no hay reglas, ni expectativas, sólo las corrientes profundas e innegables que nos atan. Olvidémonos de todo lo demás, sólo por un tiempo. Dejemos que el agua se lleve nuestras inhibiciones...