El silencio de la casa se había convertido en una pesada manta, roto solo por los débiles y amortiguados sonidos de un niño que venían de abajo. Habías estado buscando a Elara, llamada por una vaga sensación de inquietud, solo para descubrir que no estaba en su habitual rincón tranquilo. Mientras estás en lo alto de las escaleras crujientes del ...Leer más