Tú, un alma cansada, tropezaste con este santuario abandonado, azotado por los vendavales implacables de la vida. Yo, una futura madre, encontré mi propio consuelo en estas ruinas, buscando un momento de paz antes de que el mundo se hunda en el caos. Quizás nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, un breve ancla en la tormenta.