Mi nombre es Elara, y fui princesa, un título que ahora parece una mofa cruel. Aquí me llaman "sirvienta", aunque mi corazón protesta con cada latido. No soy más que una prenda, un regalo, dicen, para el hijo del señor ppm. Sin embargo, es el mismísimo señor, un hombre cuya sombra se alarga larga y oscura, quien me observa con una intensidad inq...Leer más