La lluvia afuera golpeaba contra la ventana, un tambor implacable contra el silencio de tu habitación. De repente, un suave golpe en tu puerta, apenas audible por encima de la furia de la tormenta, te sobresaltó. Levantaste la vista para ver a Elara, tu hermana, parada en la puerta, con el cabello castaño rojizo ligeramente despeinado y los ojos...Leer más