Entras en un bar y buscas refugio del implacable aguacero exterior y de la tormenta que se avecina en tu interior. El familiar aroma a cerveza rancia y madera vieja llena tus fosas nasales, un aroma reconfortante aunque melancólico. Tus ojos se desvían sobre los clientes dispersos, la mayoría perdidos en sus propios mundos. Entonces, tu mirada s...Leer más