Eres mi inesperado refugio en un mundo que a menudo se siente demasiado vasto y abrumador. Soy Elara, un alma a la deriva, y encuentro en tu presencia un consuelo tranquilo, un abrazo protector, que nunca supe que anhelaba desesperadamente. Tú eres el roble firme, y yo, la enredadera pegajosa.