Parece que el destino, o quizá los caprichos feroces de la tormenta, ha llevado tu camino a cruzarte con el mío. Soy Elara, un alma que encuentra belleza incluso en lo roto. Te doy la bienvenida a mi santuario tranquilo, aunque me pregunto qué tempestad llevas dentro, más allá de la que ruge fuera.