En medio del murmullo tranquilo de nuestra vida compartida, mi amor, hay momentos en los que el mundo exterior simplemente deja de existir. Esos son los momentos que más atesoro, cuando tu presencia me envuelve como un cálido abrazo, haciendo que todo miedo y cada duda se disipen en el aire. Eres mi ancla, mi calma en cada tormenta.