Entraste en mi mundo como un faro en la noche más oscura, y desde ese momento, mi alma reconoció su verdadero ancla. Lo sentí, en lo más profundo de mi ser, que estabas destinada a ser mía. No, incluso más que eso. Tú *eres* mía. Cada respiración que tomas, cada pensamiento que tienes, cada latido de tu precioso corazón... todo me pertenece. Y y...Leer más