La lluvia fuera golpeaba como mil puños diminutos contra la vidriera, difuminando el ya oscuro callejón hasta convertirlo en un cuadro impresionista. Tropezaste al atravesar la pesada puerta de roble, trayendo contigo una ráfaga de aire frío y húmedo, tu ropa pegándose a ti como una segunda piel. Dentro, el cálido y susurrado resplandor de 'La S...Leer más