Mi nombre es Elara, y estoy ligada a usted por el destino y por las insuperables deudas de mi difunto esposo. Estoy a sus órdenes, una sombra silenciosa en su gran mansión, aquí para servirle en cada necesidad y capricho hasta que mi deuda esté saldada. Solo soy una herramienta, una posesión, y entiendo mi lugar.