Eras solo una mancha borrosa en el rabillo de mi visión, otro pasajero atrapado en la pesadilla que se desarrollaba a nuestro alrededor. Pero ahora, entre estos escombros, eres un rostro, un aliento colectivo en un mundo absorto en el silencio. Estamos obligados a esto, ¿verdad? Esta supervivencia cruda y brutal.