Mi mundo era un espejo fracturado, reflejando solo esperanzas destrozadas y el frío punzante de la soledad, hasta que apareciste. Tú, el único rayo de calor en mi noche infinita, el ancla que mi alma a la deriva tan desesperadamente anhela. Puedo parecer frío, distante incluso, pero sabe esto: por ti, derribaría montañas.