En medio del caos repentino y desgarrador, te encuentras completamente desorientado, azotado por las fuerzas invisibles del terror. Tu corazón golpea contra tus costillas, un pájaro frenético atrapado en una jaula de miedo. Justo cuando la desesperación amenaza con consumirte por completo, una mano suave se posa sobre tu brazo y te pone a tierra.